sábado, 19 de abril de 2008
BREVE AUTOBIOGRAFIA
Hace ya mucho más de treinta (30) años y mucho menos de cuarenta (40) años nací en algún lugar de Latinoamérica.
Soy de signo piscis y pueden tener la seguridad que ni mi nacimiento ni mi nombre fueron registrados en la página social del periódico de alta circulación de la ciudad. Tampoco el sacerdote-párroco de la iglesia del pueblo donde vivían –y aún viven mis padres- pregonó con gran fervor y alegría dicho acontecimiento a sus fieles de la misa cotidiana. Solo sé que nací y punto –por la voluntad de MI DIOS-. Soy el menor de 10 hijos.
Recuerdos fotográficos de bebe no tengo. Así que la foto del recuerdo de ese precioso bebé como DIOS lo mandó al mundo (desnudito) no existe. Pero pasados unos años apareció una foto donde yo estoy al lado de un caballito de madera y con un sombrero “mexicano”, pero en esa foto ya estoy con pantaloncito corto y alpargatas... ya tenía como 5 años aproximadamente. Foto que conservo muy bien, pues tengo una sonrisa grande en los labios y mis ojos tiernos miran hacia el horizonte... casi al Cielo, como muestra de la inmensa alegría que me produjo tener mi primera fotito.
Me crié en una bella familia, guiados por el amor y el respeto a DIOS, inmersos en la religión católica; religión a la que respeto como a todas las demás. Pero tengo mis críticas, pues sé que sus errores la llevarán tarde o temprano al fracaso de no darse una gran reforma. Lo mismo digo para las demás religiones que sustentan su actuar en el dinero. ¡Huy! Vaticano de oro: tus días están contados. ¡Huy! miles de templos (negocios) de oro: sus días están contados... por el dinero serán destruidas y echadas a ruina. Solo el AMOR las reconstruirá, pero el dinero y lujo ya no serán más el festín y el botín de sus cabecillas... llamados monseñores, pastores, entre otros.
Te cuento que mi familia –de clase media- está encabezada por mi padre “poco expresivo del amor”; pero el más tierno padre en lo profundo de su corazón. Con educación básica primaria de tan solo tres años, muy responsable, organizado, gran trabajador y honesto en su actuar. Machista más no poder, pero respetuoso de su esposa y sus hijas. Un padre del cual aprendí muchísimo y copié sus virtudes como una grabadora, y sus defectos los deseché como cuando se vacía un inodoro. De él agradeceré por siempre los tres castigos infligidos cuando de niño actué mal. Gracias a esos “importantes” castigos, aprendí que lo malo se paga tarde o temprano.
Mi primer castigo (varios correazos en el trasero), fue porque a mis 8 años me gasté (me robé) cinco pesos ($5). Desde ese momento no sé lo que es robarme un peso. Cuando mi padre me castigaba, al mismo tiempo me decía de manera firme y fuerte: “mirá para que aprendás a ser honrado”. Mi segundo castigo fue cuando golpeé a uno de mis hermanos con una cadena porque se me comió la carne de la comida. Tenía unos 8 años y medio. Mi padre castigándome con la correa (cinturón) me decía: “mirá para que aprendás a respetar a tus hermanos”. Y el tercer gran castigo recibido y bien merecido, fue cuando le tiré un pedo (gas corporal) en todo el rostro a un compañerito de escuela de mi hermano. Ahí, tenía unos 9 años aproximadamente. Mi padre al infligirme el castigo me decía: “mirá para que aprendás a respetar a tus semejantes”. Con tres hermosos castigos en mi historial y en casi un mismo año, comprendí fácilmente que cometer errores no paga. Que más vale la pena esforzarse por ser el mejor, evitando tentaciones y aprendiendo a decir no. Comprendí que respetando a todo el mundo me metería en menos problemas, aprendí que respetando las leyes le va a uno muy bien, aprendí que siendo organizado tendría más campo de acción, aprendí que siendo solitario me metería en menos problemas que mis otros amiguitos que si mantenían sufriendo. ¡Aprendí muchísimo!
Mi madre –mi hermosa madre-, una mujer que solo cursó hasta segundo año de educación primaria, pero con una capacidad intelectual inigualable. Una abnegada y paciente esposa. Pero por sobre todo una espectacular mamá. A ella le debo todo lo que soy, ha sido mi confidente, mi amiga... mi consejera. De ella si que aprendí y fortalecí mis valores. También tiene sus defectos... los cuales hace muchísimo tiempo le perdoné -hablando claro está de manera metafórica y romántica-. Ella también me castigó varias veces por bobadas... como por robarme una tajada de plátano maduro a la hora de la comida mientras fritaba... ¿Pero saben que? a ella también le agradezco sus castigos... pues robar es robar así sean mil millones de pesos, o solo una rosa del jardín del vecino. En este mundo, la mayoría de seres humanos se creen honestos porque no roban portando armas; esos ladrones son peores que los que roban un banco. Los que roban bancos yo los “admiro”... de manera relativa. .
De mis hermanos –gracias a DIOS- cuento con tres del género femenino, a las que califico simplemente de extraordinarias, excepcionales y fuera de lo común. Las tres están super bien casadas, DIOS las ha premiado por su buen comportamiento desde niñas. Son tres mujeres siniguales y que amalgamadas estoy seguro formaríamos la mujer “perfecta”... la mujer de la que me enamoraría ciegamente y me casaría hasta que la muerte nos separe... mientras tanto me siento muy orgulloso de que sean mis hermanas, siendo la firme demostración que mujeres buenas si hay en el mundo.
Mi niñez la pasé entre la timidez que me generaban las personas adultas y las mujeres. Pero toda esa timidez la perdía extrañamente con mis amiguitos de mi misma edad, a los cuales aventajaba en muchísimas cosas. Fui creciendo, y descubrí que mi timidez era reflejo de mi inseguridad personal. Mi círculo de amigos y amigas era muy escaso. En medio de mi soledad dediqué mi adolescencia a pensar y pensar la vida. A tomar nota de cosas, a observar muchísimo y a leer lo que me interesaba: Temas de sexualidad, crecimiento personal, religión, ciencia, entre otros. Copiaba cuanta frase leía. De allí nació mi gusto y pasión por las frases célebres cortas pero sustanciosas. Tengo un sinnúmero de frases célebres copiadas por todos lados, y tengo algunos libros que van aumentando mi aceptable biblioteca personal.
Por la época que estudiaba mi educación secundaria (16 y 17 años) fui apático a la filosofía, por causa de la peor maestra que he conocido... la profesora de filosofía. Nunca nos motivó ni nos enseñó de la importancia que esta materia tiene para el ser humano... siempre nos permitió “pasteliar” (hacer trampa). Hoy por hoy, siento que la filosofía es algo que me gusta. Muy tarde conocí a mi amigo Sócrates por culpa de ella. Fue una pésima profesora, sin embargo, le doy las gracias porque así debía de suceder... la trampa también la comencé a odiar.
En mi adolescencia viví y disfruté con mi escaso círculo de amigos muchas cosas de jóvenes. Solo cosas buenas, pues no tuve experiencias negativas ni con cosas que considero negativas como la droga, robos, sexo no seguro, maldades en general. He bebido licor, que no es lo mejor del mundo, pero sé que el licor no es malo en esencia, lo malo son las personas con quienes lo tomamos y algunas circunstancias negativas donde nos establecemos para tomarlo. Creo se debe aprender a conocer dichas circunstancias y tomarlo con buenas personas. Tomar licor y embriagarse de vez en cuando es hasta un gran placer. JESÚS bien lo dijo en las bodas de Canáan: ¿Se acabó el “guaro”? ¡No se preocupen que yo sé como destilarlo! En definitiva con el licor es que he cometido muchísimos errores. Así que lo evito y evitaré lo que más pueda. Pues reitero que no es lo mejor del mundo. Pero gracias a esos errores, no de gravedad -gracias a DIOS- he aprendido también muchísimo, me han hecho crecer y madurar como persona.
Pasada mi adolescencia comencé a perder mi timidez, mi ingenuidad, y rescaté lo bueno que esta etapa de mi vida me trajo (pues la timidez para mí no es mala en sí misma, más bien fue mi mayor virtud). Y rescaté las enseñanzas que trae la soledad bien vivida. Aprendí a enfrentar muchos de mis miedos e inseguridades, y a llenarme de mucho valor para aumentar mi ego. Pues conocí que como ser humano valgo muchísimo y soy una persona especial. La soledad me sirvió tanto, que aún la conservo. Mi círculo de amigos en vez de aumentar –creo- está estable o disminuyó. Tengo muchos conocidos... pero es mejor así, creo es un estado ideal de vida. En fin, a mi timidez “la mala” unida a la timidez “la buena” le debo lo que soy ahora. Un loco soñador, un poeta indigente... un pensante... un buen ser humano a los ojos de DIOS... ¡y a los míos cuando me miro al espejo! Te aseguro que con eso me basta...
Ahora ya “no” manejo timidez con las mujeres –el ser que más quiero del universo- aunque temo y me da tristeza de solo pensar a donde irá llegar su destino.
Mi vida académica tuvo sus altibajos. En primaria fui de los más aplicados, en bachillerato tuve inicialmente algunas dificultades –por recochudo- pero que fueron superándose hasta que en quinto año de educación secundaria me gané una beca por ser el mejor estudiante de todo el colegio. Y en el último año siento haber sido el mejor estudiante de todo el colegio, así no tenga en mi poder “la placa” que lo demuestre. Cuando entré a la universidad (de 19 años) si me dio muy duro, pues era un mundo muy complejo y de mucha exigencia. Pero también fue unos estudios en ascenso. Fue allí cuando comencé a observar más y más lo que me rodeaba, e igual aprendí mucho más de lo que estaba estudiando. Tuve pues una vida académica solitaria, sin amigos reales, pero con más de 20.000 amigos irreales que habitaban diariamente el campo universitario; todos muy diferentes en su pensar, hablar y actuar. Allí aprendí a amar los libros, la filosofía, la psicología, el derecho, la justicia, la ética, la verdad, la paz, la soledad... la vida y el amor... aprendí amar a DIOS y a JESÚS con más fuerza. Todos los miembros de la universidad me sirvieron también de modelos, para imitar lo que consideré bueno y desechar lo que consideré malo. Recuerdo que un compañero en el segundo semestre me invitó a una rumba en la cancha de fútbol, cuándo fui, todos estaban fumando marihuana... Inmediatamente le di las gracias por invitarme pero no quise quedarme. Desde ahí no quise tener amigos en mi estadía en la universidad... solo compañeros de saludo y listo. ¡Ese NO mental! –a tiempo- salvó mi vida.
Logré culminar la carrera profesional de Contador sin penas ni glorias, como un estudiante normal. Demoré 9 años haciendo una carrera que en teoría es de 5 años. Una carrera de la cual estoy muy agradecido pues me abrió las puertas del conocimiento y raciocinio. Por ella tengo una visión global del mundo. Lástima que dicha profesión no es compatible con mi ética profesional y personal. Por eso no la ejercí como tal. Quise algún día no continuarla estudiando, pero DIOS me iluminó y la terminé así no la fuera a ejercer. Mi tarjeta profesional esta limpia, pero aún más limpia está mi conciencia... lástima no poder decir lo mismo sobre muchos de mis colegas. Aquí en Colombia muchos contadores son sinónimo de cómplices ladrones de los dueños de las empresas... constructores de pobreza de las mayorías y de riqueza de pocos... y en muchos casos ni siquiera la riqueza de ellos mismos, sino la de sus amos (los dueños de las empresas). Digo que muchos contadores son: esclavos inmorales, expertos en manejar las cifras del amo. Llevan como cadenas la poca confianza de la gente del común. Cadenas mogosas compartidas con los abogados a quienes la población tampoco les cree nada. Pero que por estar avalados y amparados por la ley siguen actuando en el grotesco circo de la sociedad corrupta. De la universidad recuerdo con gratitud a dos profesores: el profe de psicoanálisis (sí, era una materia que nada tenía que ver con contabilidad, era electiva, pero la tomé mejor que economía colombiana por ser una materia super interesantísima para mi edad), y mi último profesor el de Investigación de Operaciones, fue mi última materia, y la estudié –esa única- en un semestre; fue un profesor muy estricto, el único que se atrevió en mi vida académica a ponerme varios ceros de calificación… ¡gracias profes!
Por todo eso, mi tragedia la viví y la vivo es en el campo laboral. No he encontrado un trabajo estable donde mi honestidad total y mi ética sean valoradas. Donde me contratan, casi siempre renuncio por no compartir con los juegos mediocres y deshonestos en que se desenvuelven las empresas. Me ha tocado soportar la envida (peor que un SIDA revuelto con cáncer, diabetes y presión alta) de compañeros, vecinos e incluso de superiores. Les da rabia saber que puedo ser mejor que ellos en lo profesional y en lo personal. Eso no lo digo yo, podría sonar a orgullo, lo dicen ellos mismos con sus ojos, sus palabras y sus actuaciones para conmigo. Al empresario le encanta un contador, abogado y administrador que les ayude a robar. Pero vaya la ira que le da cuando sus trabajadores le roban un pedazo de la producción. Eso es lo que yo llamo -contradicción del corrupto-. Así son los corruptos, hay del que les robe, pero ellos son felices robando. Esto lo descubrí en mi trabajo como auditor, pues es en lo poco que me he logrado desempeñar. Intenté hacer empresa, pero vaya sorpresa, mis hermanos son sordos y ciegos; mis pocos amigos miedosos y volátiles, y los demás ni se digan. Así que no hay con quién hacer una buena sociedad. No hay con quien montar una empresa honesta con el objeto social de ayudar al prójimo. Y montarla solo, sería un grave error... pues competir solo en una sociedad económica y empresarial corrupta –arriesgando lo poco que tengo y que he ganado con mi sudor en la frente- sería un “suicidio económico”.
Dentro de unos cuantos años cumpliré mis primeros 40 años, así que decidí mejor dedicarme a escribir y “morirme de hambre” sólo en una tierra desierta. Prefiero eso, que robar (cuadrando balances, quitando derechos a trabajadores, evadiendo impuestos, haciendo marañas comerciales, lavando dólares, mintiendo etc.) y comer caviar y tomar whisky al lado de las ratas empresariales del momento (enviando mis respetos a las ratas del reino animal, pues me avergüenza compararlas con las peores ratas a las que hago referencia).
Quiero que sepas estimada(o) amiga(o) que hasta el día de mi muerte o que me maten (cosa muy probable y quizás todavía siendo muy joven) lucharé por seguir siendo un buen ser humano útil para esta sociedad que cada día se pudre más y más. Una sociedad de la cual tú haces parte... como yo... la posible diferencia es que mi mente no esta podrida. ¿Cómo está la tuya?
Cualquier muestra de cariño, crítica constructiva, cualquier inquietud –y que inteligentemente desees mayor ilustración- o cualquier madrazo envíalo con nombre propio y teléfono a los siguientes correos:
sr.halacope@gmail.com
viernes, 18 de abril de 2008
SALUDO DE PRESENTACION
Reciban un especial y caluroso saludo:
Hoy 18 de abril de 2008, he creado mi blog personal con el único fin de buscar "soldados" de PAZ, que quieran -con su aporte personal- CAMBIAR EL MUNDO. Un mundo podrido, corrupto, desigual, injusto...
Yo, el Sr. Halácope seré un soldado de paz. En el ejercito mundial todos seremos soldados del mismo rango. Solo debemos tener a un único comandante en jefe: JESUCRISTO. Si no estas de acuerdo, puedes ingresar a otro ejercito. Solo te diré que nuestro líder en jefe comanda el ejercito del BIEN; quien diga hacer el bien y no crea en JESUCRISTO, es un farsante.
Mi visión: es que seamos soldados semiinvisibles, verdaderos luchadores de una revolución que hará temblar a los corruptos y a los sistemas económicos que pudren la sociedad.
¡ Seremos la fuerza más poderosa del mundo !
¡Bienvenidos!
Sr. Halácope
Filósofo Autodidacta Latinoamericano